domingo 12 de febrero de 2012
Conciencia.
Estoy que no me la aguanto. Me pesa como nunca antes lo ha hecho...
No sé si es el frío, el nervio, la ansiedad o qué sé yo...debo dejar de andar por los aires y aterrizar de una buena vez. Me equivoqué, tengo ganas de llorar..buscarla y pedirle perdón.
Aunque por el otro lado...puede que ella tampoco se haya presentado.
No sé si es el frío, el nervio, la ansiedad o qué sé yo...debo dejar de andar por los aires y aterrizar de una buena vez. Me equivoqué, tengo ganas de llorar..buscarla y pedirle perdón.
Aunque por el otro lado...puede que ella tampoco se haya presentado.
lunes 6 de febrero de 2012
Ay
Ay de mí y mi corazón maldito, ay de mí y mi amor quebrado.
Mis soluciones absurdas y mis resoluciones estúpidas. ¿Será que yo soy la que he cambiado?
Mis soluciones absurdas y mis resoluciones estúpidas. ¿Será que yo soy la que he cambiado?
domingo 5 de febrero de 2012
sábado 4 de febrero de 2012
Astutamente coqueta
Es una tarde tranquila, decidí ser asesina del tiempo un rato y me dirigí a la plaza principal. Un asiento frente a una manifestación fue el lugar más adecuado, pues entre aplausos, gritos y música...llegó ella.
Traje formal, pasos firmes y una mochila de viajero, unos anteojos escondidos bajo una cabellera suelta tomaron asiento frente a mi, la miré. Impactando-me su presencia. No esperaba nada, pero sus ojos al fin hicieron contacto con los míos y morí. La belleza profunda de los mismos me tomó por sorpresa y fue hermoso verla pensar.
Cortó el contacto visual y se adentró en lo suyo, curiosa mente, curiosos gestos, no es bella...pero algo no me permite dejar de verla, disimulo mi creciente obsesión y la observo de reojo: tacones altos, pantalón gris, saco negro, blusa rosa a rayas, curvas deliciosas, cabello negro, quebrado, labios seductores, sin bisutería...está nerviosa, creo que me ha notado...pues nuestra mirada se cruzó de nuevo.
Tengo miedo de levantar la cabeza, cambia su postura hacía mi y me emociono, unas ganas enormes de hablarle, y un suspiro se atraviesa...no sé si me ve, pero la siento. Tengo curiosidad de ella.
Un cigarro, malboro blanco...una manera extraña de fumar, y sabe que la observo, lo sabe mejor que nadie y me apasiona. No sé si quiero seguir con este juego. Una llamada, contesta...sonríe y a alguien le llama "bebe"...triste confusa desilusión. Se marcha.
Cierro mi cuadernillo y la sigo con la mirada, se marcha....se marcha. Un toque de hombro me hace voltear y un hombre frente a mi me ofrece una rosa.
-No, gracias.
-De parte de la señorita de traje.
Estupefacta tomo la rosa...él se va y yo sonrío, la busco con los ojos y la encuentro caminando decidida, mientras se aleja más y más de mi. Acaricia su cabellera y antes de cruzar la calle voltea...me mira y sus labios dibujan un pequeño esbozo de sonrisa, cruza la calle y se marcha, se marcha. Astutamente coqueta, me digo a mi misma.
Traje formal, pasos firmes y una mochila de viajero, unos anteojos escondidos bajo una cabellera suelta tomaron asiento frente a mi, la miré. Impactando-me su presencia. No esperaba nada, pero sus ojos al fin hicieron contacto con los míos y morí. La belleza profunda de los mismos me tomó por sorpresa y fue hermoso verla pensar.
Cortó el contacto visual y se adentró en lo suyo, curiosa mente, curiosos gestos, no es bella...pero algo no me permite dejar de verla, disimulo mi creciente obsesión y la observo de reojo: tacones altos, pantalón gris, saco negro, blusa rosa a rayas, curvas deliciosas, cabello negro, quebrado, labios seductores, sin bisutería...está nerviosa, creo que me ha notado...pues nuestra mirada se cruzó de nuevo.
Tengo miedo de levantar la cabeza, cambia su postura hacía mi y me emociono, unas ganas enormes de hablarle, y un suspiro se atraviesa...no sé si me ve, pero la siento. Tengo curiosidad de ella.
Un cigarro, malboro blanco...una manera extraña de fumar, y sabe que la observo, lo sabe mejor que nadie y me apasiona. No sé si quiero seguir con este juego. Una llamada, contesta...sonríe y a alguien le llama "bebe"...triste confusa desilusión. Se marcha.
Cierro mi cuadernillo y la sigo con la mirada, se marcha....se marcha. Un toque de hombro me hace voltear y un hombre frente a mi me ofrece una rosa.
-No, gracias.
-De parte de la señorita de traje.
Estupefacta tomo la rosa...él se va y yo sonrío, la busco con los ojos y la encuentro caminando decidida, mientras se aleja más y más de mi. Acaricia su cabellera y antes de cruzar la calle voltea...me mira y sus labios dibujan un pequeño esbozo de sonrisa, cruza la calle y se marcha, se marcha. Astutamente coqueta, me digo a mi misma.
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